Ética y felicidad

Por Eduardo Escalante - 30 Junio 2016



Hace más de 2000 años, Platón (2000) argumentó que los individuos debían ser justos y éticos, única fuente de felicidad verdadera y duradera. Dicho de otro modo, las personas éticas son personas felices. La pregunta es si lo inverso es plausible. En la actualidad hay un amplio desarrollo de las “retóricas positivas” como resultado de vincular la psicología con la ética. 

Como sustenta Seligman, se amplían los recursos intelectuales, físicos y sociales, haciéndolos más perdurables, y acrecientan las reservas a las que podemos recurrir cuando se nos presenta una amenaza o una oportunidad. Desde lo filosófico, se aclara que nuestras acciones deberían hacerse con inclinación más que a causa de la inclinación, es una idea que nunca debería haber sido desestimada del discurso moral. 

Vivir en comunidad exige la búsqueda de afinidades con los otros, por consiguiente, al abordar la felicidad organizacional, esta afirmación adquiere importancia fundamental. No obstante, nada garantiza a priori la coincidencia entre nuestros posibles modos de reaccionar ante los sucesos del mundo; pero si esos modos coinciden en alguna medida, entonces podemos hablar de una sensibilidad compartida. De ella dependerá nuestra articulación de nuevos deseos, y con nuestro esfuerzo, también se abrirá la posibilidad de satisfacerlos. El concepto de felicidad es "elástico", quizás el más elástico de todos. Pero hay al menos una actividad que sus diversas acepciones presuponen: el cultivo de la la posibilidad de encontrar una afinidad con el otro. Elasticidad y fragilidad van de la mano; no hay garantías, mucho menos metas ideales en abstracto. Hay que conseguir esas metas, o más bien, hay que construirlas.

También es importante, distinguir entre satisfacción y felicidad. Esto es fundamental en los entornos laborales. La mayor diferencia está en el control, como afirma Pryce-Jones. La satisfacción está determinada por factores tales como salario, ambiente laboral, beneficios. La felicidad es una parte de la satisfacción laboral, pero la mayor preocupación es con los que uno puede controlar y en lo que puede incluir. Un mayor control y una mayor influencia generaría un mayor potencial de desarrollo de los individuos. Adoptar uno u otro enfoque no solamente es cuestión de psicología, sino fundamentalmente de normas sociales, culturales, y fundamentalmente de un determinado tipo de ética. Si es preciso indicar que la moral es lo que se determina desde fuera del individuo (máximas de actuación, basadas en un sistema de valores), en cambio la ética es cuestión individual, se enfrenta a un cruce y debe elegir, cualquiera sea la opción elegida, significa una pérdida. A menudo se confunden estos términos. Cómo lograr que el individuo internalice las máximas de actuación y las convierta en comportamiento ético, es lo que intentaría la organización; y cómo lograr que la organización integre la eticidad de los individuos. De este modo, se podría evitar que administradores idealizadores pretendan la concreción de sus sueños de realización perfecta que sólo conducen a la permanente exigencia de lo inalcanzable; un individuo sano requiere un entorno que haga posible la satisfacción y la felicidad, además de generar la capacidad de solidaridad y de responsabilidad conciente (no basada en ninguna forma de temor). No hay que olvidar que la moral es la articulación de mandamientos propuestos como saber universal, vacíos de contenido, que operan como máximas de actuación (valor en sí mismo).

La revisión de la literatura revelaría que no hay estudios que examinen el efecto directo de la ética en la felicidad. Sin embargo, estudios recientes han examinado cómo los aspectos de las actitudes éticas y comportamiento, tales como el altruismo, se refieren a la felicidad. Por ejemplo, Margolis (1982) desarrolló la teoría del comportamiento individual basado en parte en el altruismo. Sostuvo que los individuos tienen dos objetivos: uno que se orienta hacia las propias preferencias, y otro orientado otro orientado al grupo. 

Ambos interactúan en el individuo. Del mismo modo, Konow y Early (2002) describen la "paradoja hedonista" que indicaría que las personas obtienen una mayor felicidad ayudando a los demás en lugar de ser auto-orientadas. La paradoja tiene sus raíces en dos teorías básicas la hedonista y eudaimonista (Deci y Ryan, 2001).  Según el enfoque hedonista, la felicidad es el resultado de evitar el dolor y buscar el placer. En cambio, en el enfoque eudaimonista, la felicidad emerge de la interacción del individuo con la sociedad. A partir de esto, se podría hablar de dos tipos de comportamiento éticos o dos eticidades.

Este tipo de búsqueda de explicar el comportamiento ético no es nuevo, filósofos y líderes han abogado por la felicidad, argumentando que la felicidad mejora si los individuos se comportan éticamente. Los investigadores han tratado de obtener “hechos observables” que permitan establecer la validez de este tipo de argumentaciones. Se ha detectado, que, si bien la ética afecta a la felicidad, la inverso también es plausible. La felicidad afecta a la ética. Esto estaría indicando que el perfeccionamiento de las inclinaciones éticas aumentaría la satisfacción de uno con la vida, lo que a su vez aumentaría la propensión a tener las actitudes y comportamientos éticos positivos.

¿Qué tan importante es la felicidad como un factor que influye en los juicios éticos? Las evidencias empíricas sugerirían que mejorar los juicios éticos podrían afectar positivamente el bienestar de los individuos, aunque no hay que descuidar las características individuales y los factores del entorno. Los investigadores tratan de identificas los diversos factores que influyen en el comportamiento ético, de modo de contrarrestar la influencia de una cultura negativa. Otra preocupación es el impacto de la felicidad en la ética en diferentes estructuras sociales que difieren dramáticamente en relación a sus normas sociales y culturales.

Eduardo Escalante - Director de Investigación del Instituto de Felicidad y Bienestar Organizacional de Fundación Universitas

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